Català
* Benvingut * Bienvenido *
Español

 

Las Flores de Bach y las emociones

El artículo aparecido en el diario La Vanguardia en la sección de La Contra del jueves 8 de mayo me ha dado pie para recordar la vigencia de las palabras del doctor Edward Bach escritas en los años treinta del siglo pasado y la base de actuación de sus remedios florales conocidos como Flores de Bach.

En el artículo Stella Maris, habla del papel de las emociones en cuanto a la capacidad inmunológica del organismo y el doctor Bach nos habla de que la guía para determinar las Flores sea el carácter y el estado de ánimo de las personas.

El doctor Bach fue un pionero en cuanto a que destacó el papel del equilibrio emocional en la recuperación de la salud, en una época donde esto no se tenía en cuenta.

Los elementos que definen un estado de ánimo están relacionados con la medida en la que influyen en nosotros las emociones a través de hechos concretos, y que dependerá de factores como el temperamento, el carácter, los intereses y las motivaciones, por tanto el estado de ánimo engloba a la personalidad en su conjunto.

Podemos hablar de las emociones diciendo que son la forma en que reacciona el organismo ante un estímulo o situación, es algo que se experimenta, podemos pensar en la rabia, el miedo, la tristeza y la alegría como primarias o básicas, y en unas emociones secundarias, de menor intensidad y más duraderas, el amor, la sorpresa, la aversión, la vergüenza serían algunos ejemplos y se podrían asociar al concepto de sentimientos.

Y aquí podemos hablar también de un nuevo concepto el de la inteligencia emocional y que podemos definir como el conjunto de habilidades personales que facilitan la percepción de las emociones propias y las de los otros y permiten ejercer un control en las relaciones interpersonales y en la adaptación a las nuevas situaciones.

Conceptos como los de autoconciencia, autorregulación , motivación , empatía y destrezas sociales pueden trabajarse con la ayuda de las Flores de Bach, cada uno de los 38 remedios permitirá superar o profundizar en cualquiera de estos campos.

Pilar Vidal Clavería

Terapeuta Floral

 

Stella Maris Maruso , terapeuta que aplica la psiconeuroendocrinoinmunología

"Hay emociones que pueden matarte"

VÍCTOR-M. AMELA   - 08/05/2008

La Contra - La Vanguardia

Tengo 55 años. Nací en Buenos Aires, donde vivo. Educo a personas que atraviesan crisis severas. Estoy casada y he criado cuatro hijos. ¿Política? Ayudar a los demás a vivir hasta el último instante. ¿Dios? No soy religiosa, soy espiritual: experimentar la trascendencia me sana

¿Cuántos pacientes?

Casi 30.000 en los últimos 30 años, con enfermedades de todo tipo, cánceres...

¿Cómo los ayuda?

No tratando de no morir, sino de vivir hasta morir, de morir bien.

¿Qué es morir bien?

Vivir hasta el último instante con plenitud, intensamente. Vivir más no es más tiempo, sino sentirte alegre por estar aquí y ahora.

¿Acaso no vivían antes de enfermar?

¡Muchos agradecen a su cáncer que les haya enseñado a ser felices, a vivir! La enfermedad es una oportunidad de enriquecerse.

La enfermedad es única y simplemente un correctivo: no es un castigo ni una crueldad. En si misma no tiene ninguna importancia.

Mejor que no llegue.

¡Pero llega! El dolor entra en todas las casas. ¡Y esto hay que saberlo! Deberíamos aprender desde niños que morir es parte de la vida, y a fortalecernos en cada contrariedad.

No nos lo enseñan, es verdad.

Al no aprender a dominar la mente, vivimos arrastrados por ella. Es malvivir: ¡la mente es demasiado loca para confiarle tu vida! Confíale tus negocios, ¡pero no tu vida!

En la enfermedad se produce un cambio del estado de ánimo respecto a la vida cotidiana, y las personas observadoras notarán este cambio incluso antes, y alguna veces mucho antes, de que la enfermedad aparezca.

¿Por qué no?

La mente va de excitación en excitación, te impide gozar la vida. Los médicos dicen que padecemos "síndrome de déficit de deleite": ¡no sabemos gozar de lo que nos da la vida!

La verdadera salud es la felicidad, una felicidad muy fácil de conseguir porque es la felicidad de las cosas pequeñas, hacer las cosas que realmente nos guste hacer, estar con las personas que realmente nos agradan.

Yo lo procuro.

Un 10% es lo que te pasa y un 90% es lo que haces con lo que te pasa.

Cuestión de actitud. ¿Cuál es la mejor?

Sentir pasión ante la incertidumbre de la vida, ante lo que sea que vaya a traerte.

¿Sea lo que sea?

Sí. Los psiquiatras detectan que hoy padecemos de neurosis noógena: falta de responsabilidad y sentido de la propia existencia.

Pues sí que andamos mal.

Sí, pero la ciencia vanguardista trae buenas noticias: acudiendo a tu interior puedes obtener todo lo que necesites, producir endógenamente todas las drogas analgésicas, euforizantes... ¡Puedes aprender a sanarte!

¿Y prescindir de la medicina?

Hablo de la tercera revolución de la medicina: después de la cirugía y los antibióticos, llega la psiconeuroendocrinoinmunología.

Las plantas mencionadas pueden ser utilizadas en conjunción con cualquier tratamiento ortodoxo, o añadidas a cualquier prescripción.

A ver si me cabe la palabra en una línea.

Es la disciplina que integra psiquismo y biología, tras treinta años de investigaciones de sabios como Carl Simonson, Robert Ader, Stanley Krippner...

¿Qué postulan?

La interconexión del sistema nervioso central, el nervioso periférico, el endocrino y el inmunológico. Te lo resumo : ¡las emociones modifican tu capacidad inmunológica!

No consideréis la enfermedad, pensad sólo en cómo ve la vida el enfermo.

La misma enfermedad puede tener diferentes efectos sobre diferentes personas; son los efectos los que necesitan tratamiento, pues ellos nos guían hacia la causa real.

Así, ¿una emoción puede enfermarme?

La angustia ante lo incierto, el miedo, la desesperanza, el remordimiento, la rabia... ¡Cada una tiene su bioquímica! Y es venenosa, es depresora del sistema inmunológico.

En esta era, el miedo a la enfermedad ha aumentado hasta convertirse en un gran poder dañino, puesto que abre las puertas a las cosas que tememos, y así estas llegan más fácilmente.

¿De un día para otro?

La salud no es un estado: es un proceso, y muy dinámico. ¡Por tanto, siempre puedes reforzar tu salud si trabajas tus emociones!

¿Las trabaja usted con sus pacientes?

Sí. Hay pacientes ordinarios, sumisos a creencias establecidas, y pacientes extraordinarios, que generan creencias sanadoras.

Creer que puedes curarte... ¿puede curarte?

Hay un viejo experimento famoso: a cuarenta mujeres con cáncer de mama, el médico les contó que la quimioterapia las dejaría calvas. Luego, sólo suministró quimioterapia a veinte mujeres y dejó que las otra veinte creyesen recibirla...

Y no me diga que...

Sí, sí: el 60% de las segundas quedaron tan calvas como las tratadas con quimioterapia. ¿Qué modificó la bioquímica interna de esas mujeres? ¡Sus propias creencias!

Inducidas por el médico.

Lo que demuestra el enorme poder del médico. ¡El médico puede estimular con su actitud la capacidad autocurativa del paciente! Un hijo mío es médico: a él y a todos los médicos les ruego que jamás le digan a un paciente que su condición biológica es irreversible. Ese es el único pecado médico.

Pues hay diagnósticos que desahucian.

Son condenas: matan más que el tumor. Acepta el diagnóstico que sea, ¡pero jamás aceptes un pronóstico! Jamás: si abandonas la esperanza de mejorar, de luchar por tu propia salud..., activas el suicidio endógeno.

Nunca dejéis que alguien pierda la esperanza de ponerse bien.

Pero sembrar falsas esperanzas...

¿Falsas? A mi padre le pronosticó el médico tres meses de vida por un diagnóstico de cáncer de próstata diseminado al hígado. Trabajamos juntos con amor, relajación, meditación, nutrición... y al año no tenía células cancerosas. Vivió 18 años más.

¿Qué dijo su médico?

"Milagro", dijo. Remisión espontánea. Desde ese día cerré mi empresa y me volqué a ayudar a otros como a mi padre. Y yo hoy vivo en la frontera del milagro: la remisión es un efecto colateral en enfermos que han abrazado las fuerzas de la salud, la vida.

¿Cómo han dado ese abrazo?

Sintiendo que la enfermedad enriquece su vida y que morir no es un castigo, ampliando el círculo de lo que les importa y poniéndose al servicio con amor por la vida que nos traspasa, escapando de su cabeza y empezando a sentir: a reír, a llorar... Se han permitido asombrarse y han experimentado estados de trascendencia...

¿Qué entiende por trascendencia?

Liberarte de tu historia pasada y del temor por la futura. La meditación ayuda mucho. Y eso cambia tu bioquímica: estás sano, ¡vives! Por el tiempo que sea, estás vivo.

Paradigma médico

El cáncer de su padre le enseñó cómo ayudar a miles de pacientes desde su Fundación Salud (www.fundacionsalud.org.ar), en Argentina, avalada por científicos de primera fila que la invitan a la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard a participar en seminarios de curación espiritual (sic): por aquí aún no nos suena, pero ella me asegura que será el nuevo paradigma médico, en el que el paciente dejará de ser visto como una máquina estropeada que tenga que ser reparada o desahuciada. Esta señora entusiasta me enseña que todo lo que como, pienso y siento va tejiendo mi salud, y que puedo aprender a tejer. Expondrá de nuevo sus experiencias mañana por la tarde en el colegio mayor Sant Jordi.

Los textos en rojo y cursiva pertenecen a escritos de las Obras completas del doctor Edward Bach , escritos entre 1930 y 1936.